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Ángela Olazarán: Estudiante modelo y referente STEM global

  • Writer: Cristina Martínez Pinto
    Cristina Martínez Pinto
  • Mar 19
  • 5 min read

Por Cristina Martínez Pinto, Fundadora y Directora General de PIT Policy Lab

Fotografía tomada de Revista Escaparate




La historia de la mexicana Ángela Elena Olazarán Laureano, originaria de Papantla, continúa dando la vuelta al mundo. Recientemente recibió el Premio a la Mujer Veracruzana 2025, ya que en septiembre de 2024 fue reconocida en el marco de la Asamblea de las Naciones Unidas, como la ganadora -entre más de once mil nominaciones- del Premio Estudiantil Global, máximo galardón que otorga la Fundación Varkey y Chegg en reconocimiento a estudiantes que combinan logros académicos excepcionales con proyectos innovadores y de potencial de impacto a escala. En octubre de 2024, en el marco de la Segunda Cumbre Ministerial sobre la Ética de la Inteligencia Artificial en América Latina y el Caribe, que tuvo lugar en Montevideo, Uruguay, su ejemplo fue presentado como un caso de éxito para la región en el que se destacó su creatividad, resiliencia y visión de impacto social apalancada en el aprovechamiento de herramientas digitales.


Con tan sólo 17 años, Ángela se ha convertido en un referente nacional y global para jóvenes, y en particular para mujeres interesadas en transformar su entorno a través de la ciencia, tecnología, ingenierías y matemáticas (disciplinas STEM por sus siglas en inglés).


Tuve oportunidad de conversar con ella para conocer más sobre su proyecto Ixtlilton, un asistente médico digital que utiliza inteligencia artificial para diagnosticar distintas sintomatologías; se trata de una herramienta accesible para comunidades rurales que carecen de acceso regular a atención médica, e inclusiva pues brinda orientación tanto en español como en tutunakú, lengua originaria oficial de Papantla. 


Tenía tantas preguntas, y ella tuvo la paciencia y calma de contestarlas todas. Comenzamos por su vida: su entorno familiar y educativo han jugado un papel central en su formación estudiantil. Se graduó del CONALEP 244 de Papantla, escuela líder en robótica a nivel nacional. Su padre, Luis Enrique Olazarán Camarillo, Fundador del Club de Robótica de dicho plantel y su hermano, Luis Enrique Olazarán Laureano, estudiante de noveno semestre de la carrera en Ingeniería en Sistemas Computacionales en el Instituto Tecnológico Superior de Poza Rica, quien se desempeña como Asesor de Proyectos en el club y co-creador de Ixtlilton, han sido dos figuras clave que la han impulsado a participar en el desarrollo de numerosos proyectos, en competencias nacionales e internacionales de robótica y a pensar en soluciones, a través del campo STEM, a problemas que afectan a su localidad. Este club ha ido creciendo en número de participantes; donde usualmente acudían 16-20 alumnos y alumnas a las reuniones semanales por ciclo escolar, el último año experimentaron un repunte con 55 nuevos integrantes.


Fue durante la pandemia por COVID 19, que formaron un equipo de estudiantes que identificaron la escasez de acceso a servicios médicos por parte de comunidades vulnerables como un área de oportunidad en la que la tecnología podría ser aprovechada en beneficio de éstas. Con el apoyo del CONALEP, formaron alianzas con personal médico especializado y con la Secretaría de Preservación de Lenguas Indígenas para, por un lado, desarrollar un cuestionario médico que pudiera orientar en la identificación de síntomas asociados a veintiún enfermedades, mientras que por el otro se aseguraron de traducir dicho cuestionario a la lengua originaria local, reconociendo que si bien existen términos médicos que no pueden traducirse, la orientación en general sí, lo que en la práctica significa una oportunidad para acercar recomendaciones a comunidades que de otro modo no tendrían acceso a cuidados preventivos. Desarrollaron un modelo basado en inteligencia artificial que fue entrenado con información médica y que se ha ido afinando a partir de la interacción con personas usuarias.


Gracias al incentivo económico que recibió como parte del Premio Estudiantil Global, Ángela y el equipo de jóvenes detrás de Ixtlilton, continuarán trabajando en el fortalecimiento de alianzas estratégicas y  en la escalabilidad de su propuesta a fin de lograr impactar a un mayor número de personas a nivel estatal, como un siguiente objetivo. 


¿Qué sigue para ella? Tiene una vida por delante para decidirlo. Actualmente cursa el segundo semestre de la carrera de Tecnologías de la Información y Negocios Digitales en la Anáhuac Xalapa  y le entusiasma formar parte de redes estudiantiles con las que comparte proyectos, ideas y a través de las cuáles planea avanzar nuevas colaboraciones.


Historias como la de Ángela son importantes pues ofrecen lecciones poderosas:


1) El aliento por parte de la familia  e instituciones educativas en etapas de desarrollo clave, como es la adolescencia, pueden marcar una diferencia significativa. Alrededor de los 14 años las jóvenes comienzan a escuchar narrativas estereotipadas sobre posibles campos laborales, comúnmente en sectores como educación o salud, alejándoles de carreras STEM.

2) La existencia de clubes STEM es fundamental para encender la chispa de la curiosidad. Para Ángela, su padre y la Dra. Marta Rangel, Asesora en Informática y Programación, han sido tutores y guías que la animan a echar a andar su imaginación, a desarrollar su talento y a creer en su potencial.

3) La colaboración entre distintos sectores y actores aumenta las posibilidades de éxito de los proyectos, pues reconoce la importancia de incorporar diversas disciplinas, perspectivas y voces, como lo hicieron con Ixtlilton.

4) La participación en grupos estudiantiles, concursos  y redes temáticas, representan experiencias de vida valiosas que brindan la oportunidad de conectar con otros y otras estudiantes, en donde lo importante no es como tal competir, sino formar parte de una comunidad de práctica en donde existe un sentido de identidad compartida.

5) Reconocimientos como el Premio Estatal a la Mujer y el Premio Estudiantil Global dan visibilidad y voz a jóvenes talentos provenientes de distintas geografías. Les permiten reconocerse como agentes de cambio e inspirar a otros y otras a seguir su ejemplo y a potenciar sus propios sueños.


La historia de Ángela es una de constancia, disciplina e inquietud intelectual. Es una en donde el género no supone una barrera, sino un superpoder a través del cuál hace un llamado a otras jóvenes a sumarse al movimiento STEM como motor de cambio y movilidad social. Es una joven admirable, pues responde a preguntas complejas y a una tras otra entrevista con empatía y orgullo por sus raíces, con entusiasmo por continuar desarrollando proyectos que aprovechen tecnologías digitales como herramientas para el impacto social y con la confianza de que lo mejor está apenas por venir.


Me pregunto cuántas otras historias similares a la de Ángela existen en nuestro país y sobre la importancia de colocar el reflector en ellas, para que sirvan como ejemplo y recordatorio del talento, creatividad y arrojo que caracterizan a las juventudes. También me reafirma la importancia de continuar trabajando en el diseño, implementación, evaluación e iteración de políticas de innovación educativa que fortalezcan a instituciones clave como el sistema CONALEP, y que reconozcan la importancia de la transversalización de la perspectiva de género para que todas las jóvenes puedan ser protagonistas de la revolución digital.





 
 
 

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