Por Alejandra Espinosa, Consultora de Medio Ambiente y Ciudades Inteligentes @PIT Policy Lab
“Una Ciudad Inteligente es aquella que coloca a las personas en el centro del desarrollo, incorpora Tecnologías de la Información y Comunicación en la gestión urbana y usa estos elementos como herramientas para estimular la formación de un gobierno eficiente que incluya procesos de planificación colaborativa y participación ciudadana. Al promover un desarrollo integrado y sostenible, las Ciudades Inteligentes se tornan más innovadoras, competitivas, atractivas y resilientes, mejorando así vidas.”
Banco Interamericano de Desarrollo
Las ciudades son los centros de producción más importantes y en donde habita la mayoría de la población del mundo. Esto conlleva retos que requieren de grandes soluciones basadas en innovación y tecnología.
Uno de los mayores retos es que las ciudades sean sostenibles en el paso del tiempo, y que la ciudadanía pueda contar con los servicios que necesita sin comprometer los recursos de las siguientes generaciones. Otros de los retos que existen en la ciudades, como el crecimiento demográfico desacelerado y la rápida urbanización, abonan a la dificultad de gobiernos para responder a las necesidades de sus habitantes y al mismo tiempo cuidar el medio ambiente, logrando un manejo adecuado de los recursos.
Estos problemas son apremiantes; para que los gobiernos puedan proveer los servicios necesarios y evitar que las ciudades colapsen, deben innovar y aprovechar las tecnologías emergentes a su alcance. Considerando las distintas herramientas digitales existentes, el sector gubernamental puede buscar la colaboración con la ciudadanía y el sector privado para potenciar su uso, además de promover la generación de datos útiles para una mejor toma de decisiones y el cumplimiento de las prioridades locales.
Las ciudades inteligentes son ciudades innovadoras que utilizan la tecnología y otros medios para mejorar la eficiencia de las operaciones, la prestación de servicios urbanos y su competitividad. El rol que juega la tecnología es muy importante, ya que permite una mejor gestión de datos, que abona en la identificación y el análisis de las necesidades prioritarias para mejorar el nivel de vida de la ciudadanía.
Hoy en día no solo los ciudadanos generamos muchos datos, sino también las ciudades en sí, a través de edificios, medios de transporte, aparatos electrónicos, etc. Con el análisis de esta información, tomadorxs de decisión pueden orientar sus acciones hacia una mejor provisión de servicios y fomento a la participación de la ciudadanía. Permitir que la comunidad participe en la recopilación de datos y en la toma de decisiones informadas por éstos, ayudará a que las ciudades aborden de manera colaborativa los desafíos socio-ambientales que enfrentan.
Las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) permiten mejorar la calidad de vida y la eficiencia de los servicios públicos. Por ejemplo, permiten mejoras en áreas como la atención sanitaria, la eficiencia energética, la gestión de residuos, el control del tráfico, los sistemas de agua; también es posible monitorear la calidad del aire, índices actividad delictiva, entre otros, en tiempo real.
En el mundo existen municipios que han logrado implementar buenas prácticas para mejorar la gestión pública a través de la generación, recolección y procesamiento de datos; los sistemas de la ciudad se han vuelto inteligentes gracias a su digitalización e interconexión! Por ejemplo, Medellín y Bogotá son ciudades en Latinoamérica que a través de la implementación de soluciones eficientes de transporte público, con el uso de sistemas de cámaras y semáforos interconectados, aplicaciones y tarjetas pre-pagadas, entre otras herramientas, lograron aminorar el problema de movilidad urbana. San Diego y Thisted, en los Estados Unidos, lograron mejorar su eficiencia energética a través del uso de lámparas LED de bajo consumo, sensores fotoeléctricos y detectores de presencia para encender y apagar las luces automáticamente. Por su parte, las ciudades de Singapur, Nassau y Las Vegas han logrado tener una gestión hídrica inteligente que se ocupa de la gestión de fugas y pérdidas con el uso de sensores que informan sobre niveles de agua, calidad, flujo y presión en las tuberías.
Quienes nos gobiernan tienen la oportunidad de trabajar de la mano con estos dispositivos generadores de información y analizarla para informar una mejor toma de decisiones. Asimismo, deben ser conscientes sobre la necesidad de evitar que el uso de datos pueda abonar a aumentar brechas de desigualdad y apuntar hacia un uso responsable de la tecnología que fomente mayor justicia y equidad. Adicionalmente, para contar con estas herramientas se necesita infraestructura específica, por lo que la inversión conjunta (pública-privada) es prioritaria
También es importante contar con normas que rijan el uso de la tecnología y que permitan elaborar una estrategia de desarrollo. El proceso de planificación y gestión debe priorizar el bien común y facilitar la transparencia en el uso de ésta. El movimiento de gobierno abierto y transparencia son clave para reforzar la confianza de la ciudadanía.
Para nuestros funcionarios y funcionarias públicas es fundamental el conocimiento y entendimiento sobre cómo incluir la tecnología en la gestión de las ciudades, aumentar la eficiencia para optimizar los recursos, reducir los gastos que son innecesarios y lograr una mejora en la comunicación de las instituciones. Por eso la importancia de asesorar a responsables políticos y personas tomadoras de decisión sobre las externalidades positivas y negativas de las tecnologías para el logro del beneficio e interés común.
Desde PIT Policy Lab diseñamos y ponemos en marcha soluciones para impulsar el desarrollo ciudades inteligentes y sostenibles, desde el análisis de tendencias tecnológicas, recomendaciones de política pública y desarrollo de pruebas piloto para experimentar con algunas de las ideas antes descritas.
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